18/06/2007

Marometa sobre vidrio rotos

¿Qué pedo con los changos del metro que se dan de marometas encima de vidrios rotos para pedirte dinero?

Es un espectáculo medieval, aterrador como pocos, y se desenvuelve de la siguiente manera:

1-Se sube un chango enmonado con la espalda en carne viva descubierta, diciendo cosas sumamente amistosas como -Mire usted soy un niño de la calle y no quiero venir aquí a degollarlo sino más bien a pedirle honradamente unas monedas que no afecten su economía familiar, como puede ver no tengo mucho talento pero cámara que tal esto PUM

2-Se desarrolla la primera marometa sobre vidrios rotos. Los señores se hacen los dormidos, las pobres chavas cierran los ojos o se cambian de lugar, absolutamente todos los pasajeros agarran más fuerte las cosas que traigan en la mano, sean estas mochilas o mocosos, las señoras dicen -aay.

3-El amistoso niño de la calle de 40 años aparentes se reincorpora y avanza por el vagón.
-Mire usted soy un niño de la calle y no quiero venir aquí a degollarlo sino más bien...

Tengo un severo problema con los servicios inhumanos que algunos connacionales deben prestar para sobrevivir. A continuación, una lista de espectáculos detestables que deberíamos a toda costa esconder de los ojos de cualquier extranjero de un país más avanzado que el nuestro, por ejemplo Zimbabwe o Bolivia:

1-Los marometeros sobre vidrios rotos
2-Un cabrón apostado al lado del Wings de Marina Nacional que no tiene un brazo, nunca trae camisa, y que un día correteó a una amiga mía diciéndole
-¿QUÉ, BONITA, ESTOY MUY FEO?
3-Los tragafuegos de las esquinas. Jijos, y uno preocupándose por la gastritis que da tomar café.
4-El pinche brinco desde La Quebrada. Hasta que no se despanzurre uno no van a aprender.
5-Los chavos que llegan a las palapas de las playas familiares a ofrecerte el imprescindible servicio de sacarte una foto con la iguana espantada y la víbora encabronadísima que traen en la mano. $20 por ponértelas en la cabeza, $25 en la panza, $30 en partes más inmencionables, servicio por hora y descuentos a grupos a negociar.
6-Que en la frontera de Tijuana haya una cola de 5 horas para entrar a EU, y quince mil guardias bien entrenados con treinta y cinco mil perros esperando devorarte; y que para entrar a México desde EU sólo haya gente con bultotes corriendo nerviosamente por las rampas en donde no hay un sólo policía. La primera persona que te hace caso del lado mexicano es un taxista mofletudo que también te puede llevar con las putas de 10 años, si se lo pides.
7-Un diseñador mexicano trabajando.

Se levanta el marometero y pasa al siguiente vagón.

-PUM

Ps no, este post no puede tener ilustración.

7 comentarios:

Royal Majesty Queque dijo...

jajajaja no no, grandísimo post, reí como nunca. Jamás me ha tocado ver uno de esos marometeros, pero una vez vi a uno de esos tíos que pregonan el fin del mundo a cambio de nada. Hell yesssss!

Garash dijo...

valdría la pena incluir en la lista a los niños que te pegan una calcomanía d ecorazó o cualquier madre y luego te la cobran en 10 varos ¿o no?

( I_I ) dijo...

Me sentí identificado con lo de ¿Qué, amiga, estoy muy feo?

¿Tu amiga uso gas?

Cuquita la Pistolera dijo...

Yo sí he visto lo de los vidrios.

Y pensando en otros espectáculos grotescos, me acuerdo de un viejito que medía como 40 centímetros de estatura y se subía a tocar una guitarrita al metro. Iba vestido de charrito. Luego, alguna vez lo ví en la tele de patiño de quién sabe quién...

Erdrick Gounier dijo...

Mariooooooooooooo yo lo ví, en serio!!!! Pero sabes qué es lo peor???? Que me sentí mal y dije:

"Pobre señor... tener que hacer esas cosas..."

Mar Castro me dió un codazo y me dice:

"Mejor que se ponga a trabajar"

Plop!

Eso me pasa.

hugo dijo...

los lavaparabrisas tambien los odio. un dia me arranque para ver si se caia uno que se habia trepado al cofre para lavar mejor, uajuajuaaaa

Ashanty dijo...

Pero los pobres siempre están en boca de todos, ende salen en la tele, ende se hacen famosos, ende son más famosos y salen en la tele más veces que nosotros. Moraleja: hay que ir a bailotear sobre vidrios para ser famosos.