23/01/2005

Garzon, hay una flema en mi bebida

Continuando con más narraciones de cómo se ensaña la vida conmigo: Tamara contaba en su blog que una vez me salió un moco en mi agua de horchata. Está equivocada, fue una flema y el agua era de guanábana. Pertenecían al Píter, el prefecto que dobleteaba de paletero y que ese día traía un tremendo gripón.

Abajito, la ilustración explicativa. Posted by Hello

No fue una experiencia tan mala como podría pensarse. De inmediato sentí que había algo más viscoso que la carne de guanábana que generalmente flota en el agua de la misma, así que escupí fuertemente y la flema no entró a mi intestino. Pude notar que el gargajo humano no se disuelve en el agua de guanábana.

Usé la experiencia como la piedra angular de mi trabajo de Educación Ambiental: La mugre que se encuentra en nuestras comidas callejeras, -o algo así- era el inspirado título que le puse a mi monografía.

Desgraciadamente, la maestra era una lesbiana andrófoba que sólo le ponía diez a las niñas bonitas, así que, ultimadamente, el gargajo de Píter fue un gargajo que no sirvió pa ni madres en la vida.

3 comentarios:

es mi nombre Berenice dijo...

Ahora es el pintorezco tema para una bonita anécdota...

bueno más bien grotesco tema para una muy sarcástica anécdota.

Andrómeda dijo...

Que el gargajo de Píter no se nos sienta mal. La inutilidad es mal de los gargajos, no sólo de ese.

Pero qué atinado de parte de Píter echarlo en agua de guanábana y no en una de jamaica donde se descubriría a primera vista y el comprador no se bebería al menos una parte con singular alegría.

Consejo para quien tenga planeado andar por la vida echando gargajos en las bebidas de otros: el pulque es una gran opción, nadie descubrirá su flema, una cosa y otra son lo mismo.

Abominable Mario Flores dijo...

Gran consejo. Gran. En el pulque puedes esconder un piano, y darselo a beber al enemigo.

En el Pulque, el borrachito vacilador que es personaje recurrente de este blog, no puedes esconder mucho porque se tropieza a cada rato. El enemigo detectaría la estrategia a tiempo para ponerse a salvo.