26/09/2004

Insospechadas consecuencias de la lujuria

¡Bah! Este fin de semana ha sido un fiasco. Mis objetivos laborales para este Sábado y Domingo se han cumplido en un 20%, viéndome optimista. ¡Todo por andar de huevón! #%*#&%#¨$.
Aunque disfruté mucho salir con mis dos ochenteridades favoritas a tomar el té de las 5, y fue gratificante echar a andar este blog, en esta noche del Domingo tengo un tremendo sentimiento de culpa que me va a obligar a desvelarme como condición para dejarme en paz. Ni un zancudo veracruzano sería tan molesto como lo es mi Pepe Grillo cuando anda sentidito.
¿Y saben qué es la causa de que yo me sienta así? ¿Qué fue lo que me ha hecho sentir culpable cual infanticida múltiple? Ni más ni menos que un programita que bajé el otro día, porque un pop-up se me apareció y me convenció de hacerlo. El programa se llama Virtuagirls, y básicamente consiste en unas animaciones de unas chicas bien buenotas que se aparecen en el margen inferior izquierdo del monitor y "te prenden la computadora" haciéndote striptis.
Con la salvedad de que tú puedes programar cada cuánto tiempo quieres que se te aparezcan tus amiguitas. Yo le puse que cada cinco minutos. Poco me imaginaba yo que la periocidad de las apariciones de las señoritas estas se me convertirían en un horrendo reloj visual que me recordaría el inexorable paso del tiempo mientras yo trabajaba en Word, Photoshop o simplemente me sacaba los mocos.
Mi habitual masacre del tiempo frente a la compu es cosa del pasado. Ahora me doy cuenta...!
No voy a borrar a las muchachas estas porque me han enseñado por primera vez que cinco minutos sólo existen en mi mente.
Y voy a meditar más la próxima vez que el demonio me tiente a pensar inadecuadamente.


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